Wednesday, March 30, 2005

el arribo a la felicidad

no fue tan largo como pensè, de hecho ni sikiera tuve tiempo de escuchar los pocos cd`s que me traje, solo me levantaba de mi asiento, recorrìa el vagón y en el intermedio(de los vagones, digo) sacaba la cabeza por la ventana y miraba el paisaje para ver de antemano lo que iba a fotografiar para no perder el foco. adentro del vagón habían personas que comían galletitas en-silencio-mientras-miraban-por-la-ventana y afuera habían vacas y chanchos que comían pasto-en-silencio-mientras-miraban-a-las-ventanas generando una larga kadena existencialista de comida vegetariana, cortes kosher, trenes, avisos publicitarios pasados de temporadas...veo nubes, muchas, de distintas formas. tengo cámara, veo a ultimo momento a una pasajera que me está relojeando y empiezo a sacar fotos (a las nubes)..
la ciudad se ve bien, tranquila, me dijeron que me traiga abrigo pero no está mas fresco que en baires pero veo que la mayoría de los lugareños están vestidos como si estuvieran en islandia. por alguna razón empiezo a fotografiar todos esos castillos enfrente de la playa y a lo largo de la avenida colón y me pregunto porqué estan hechos en una ciudad costera sin fines bélicos, pero al cabo que están buenos(a todos nos gustan los castillos, xcepto el de disney) y termino en una escollera con un perro vagabundo que ladra cada vez que rompía una ola contra las piedras. me hace acordar al pez de finding nemo, el de la pecera que enloquecía con las burbujas(bubbles!!) sigo mirando la fauna local(las personas, obvio), aunque no estoy listo para analizarla por falta de tiempo. me meto una de las mil galerías y...